Se registra la contaminacion por polvo detectada sobre la superficie antes de la aplicación de los productos.
Para evaluar el grado de contaminación por polvo después de la preparación de superficies y antes de aplicar un recubrimiento, se utiliza la norma ISO 8502-3, que establece un método visual para medir la cantidad y tamaño de partículas de polvo sobre una superficie preparada. Este ensayo es crítico para garantizar la calidad de la adherencia y el acabado del recubrimiento.
Grados de clasificación numérica del polvo según ISO 8502-3:
La clasificación se realiza en dos criterios principales:
1. Cantidad de polvo (Grados de cantidad):
Grado 0: Sin partículas visibles de polvo.
Grado 1: Muy pocas partículas de polvo visibles.
Grado 2: Algunas partículas de polvo visibles.
Grado 3: Muchas partículas de polvo visibles.
Grado 4: Gran cantidad de partículas de polvo visibles.
Grado 5: Superficie completamente cubierta de partículas de polvo.
2. Tamaño de las partículas (Grados de tamaño):
Clase A: Partículas muy pequeñas (invisibles al ojo, detectables solo al tacto).
Clase B: Partículas pequeñas (hasta 50 µm).
Clase C: Partículas medianas (50-100 µm).
Clase D: Partículas grandes (100-250 µm).
Clase E: Partículas muy grandes (mayores de 250 µm).
Método de ensayo:
El ensayo de polvo suele realizarse utilizando una cinta adhesiva transparente que se aplica sobre la superficie. Esta cinta captura las partículas de polvo, y luego se evalúa visualmente comparándola con una carta de referencia que ilustra los grados mencionados.
Interpretación de los resultados:
El nivel aceptable de polvo depende del sistema de pintura o recubrimiento y del entorno donde será aplicado.
Generalmente, los grados 0 a 2 y tamaños A a C son aceptables para aplicaciones críticas, como en ambientes marinos o industriales severos.
Normas relacionadas:
ISO 8502-3: Medición de polvo sobre superficies preparadas.
ISO 8501: Limpieza de superficies metálicas.
SSPC/NACE: Pueden incorporar estándares similares adaptados a especificaciones específicas.
Un nivel elevado de polvo puede provocar:
Mala adherencia del recubrimiento.
Defectos en el acabado, como burbujas o cráteres.
Problemas de protección anticorrosiva.
Por tanto, es fundamental realizar este ensayo como parte del control de calidad del proceso de pintura industrial.